A LOS NACIDOS ENTRE 1970 Y 1985
El objeto de este post es el de reivindicar a una generación, la de todos aquellos que nacimos entre 1970 Y 1985 la de los que estamos siendo actores de algo que nuestros progenitores ni podían soñar, la que vemos que la casa que compraron nuestros padres ahora vale 20 o 30 veces más, la de los que tomarán las decisiones importantes en un futuro no muy lejano.
Somos la última generación que aprendimos a jugar en la calle, a mojarnos en la lluvia y en los recreos del colegio a las canicas, quemados, a las escondidas, al resorte, al avioncito… PERO ADEMÁS somos la primera generación que jugó con videojuegos: te acuerdas del ATARI, fuimos a parques de atracciones y los PRIMEROS que vimos caricaturas a color. Ahora jugamos XBox 360, y vemos animaciones digitales en 3D.
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Unos años atrás comencé a aconsejar a un muchacho que intentó suicidarse dos veces. Al procesar los sentimientos y emociones relacionados con ese hecho, él me dijo algo que marcó mi ministerio y mi vida personal: «Roger, no me entiendes». Respondí: «Marcos, ayúdame a entenderte». Con lágrimas en los ojos que reflejaban dolor y agonía, expresó algo que yo no estaba preparado para recibir: «Roger, en realidad nunca quise morir, sólo quería matar mi dolor». Por primera vez me di cuenta de que el dolor al que él se refería no era el que se quita con aspirinas o antibióticos. Era un asunto del corazón, el vacío que muchos de los muchachos que vemos a diario aceptan como vida. Se caracteriza por una soledad que es más que una emoción: es estar solos, aislados, desconectados, rechazados y, en muchos casos, simplemente olvidados.
Por un momento recuerdate lo hermoso que fue el día que le entregaste tu vida a Cristo, ese día fue único, sentiste como una carga muy pesada se te quito de encima, tus pecados fueron perdonados sin merecerlo, sin hacer nada que te hiciera merecedor de la gracia, misericordia y perdón de Dios. Pero aun así Dios ansiaba encontrarse contigo, para que experimentaras de una vida sobrenatural que El estaba dispuesto a ofrecerte.
“En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza”.
Salmos 127: 3, 4
La Mayoría de Jóvenes tienen grandes Sueños que quieren llegar a cumplir. Todas sabemos que nadie quiere soñar sin esperar a que su sueños se cumplan o sus íntimos anhelos se hagan una realidad. Nosotros creemos que los Jóvenes tenemos el suficiente potencial para alcanzar grandes metas, claro siempre tomados de la Mano de Dios.
Enamorarse es un sentimiento único
Dentro de cada uno de nosotros hay un profundo deseo de amar y ser amado. Y si no lo recibimos a través de nuestras familias, lo buscaremos en otro lugar.
Por Jorge Virgen
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