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LA PAREJA IDEAL

Había una vez una joven que andaba en busca de un compañero para su vida. Ella sabía exactamente lo que quería; tenía en mente al hombre ideal. Después de todo, había leído historias románticas y había ido a ver películas románticas, y allí había visto algunos hombres devotos y amantes, casi perfectos. Así que por años se dedicó a la caza del esposo ideal. Ella tuvo varios novios, pero tarde, o temprano aparecían sus faltas, y entonces los hacía a un lado, disgustada, continuaba su búsqueda del hombre ideal. Esta mujer se había engañado con los espejismos fabricados de las novelas y las películas. Nunca encontró el esposo ideal porque no existe tal persona.

Muchas personas buscan una pareja o van al matrimonio con ilusiones idealistas. Aunque saben que no son perfectos, esperan que su pareja sí pueda satisfacer todos sus deseos y necesidades, tanto materiales como físicas.

Si tú tiendes a esperar demasiado de tu pareja, éste es el consejo que te damos. Deja a tu pareja ser tu pareja. Esto se consigue cuando aceptamos que nuestra pareja tenga defectos y cometa errores.

Esto no quiere decir que alentemos tales cosas, pero sí que las perdonemos, porque tampoco nosotros somos perfectos y porque Dios nos perdona. La perfección no existe en ninguna pareja ni en ninguna relación humana. Descartemos nuestros tontos sueños y démonos cuenta que una relación, si está basada en mutua compresión, aceptación y perdón, será satisfactoria, aunque no perfecta.

La segunda parte de nuestro consejo es: Deja a Dios ser Dios. Aunque tu búsqueda de perfección y realización no pueda ser satisfecha por tu pareja, sí puede ser satisfecha por Dios… ¿Por qué es que tanta gente espera demasiado de sus compañeros? Es porque en verdad tienen muchas necesidades de compañía; la necesidad de ser comprendidos y aceptados; de que sus vidas tengan propósito y significado. Las personas que carecen de estas cosas tienden a buscarlas en sus parejas, sin darse cuenta que sólo Dios puede llenar estos deseos no sólo hasta el borde sino hasta rebasar.

Había cierta vez un hombre que estaba cometiendo este mismo error. Buscaba el ideal y durante años pasó de una mujer a otra. Finalmente encontró el ideal, pero no se trataba de otro ser humano. Era Dios. El descubrió al Dios que promete vida abundante y eterna a todos los que confían en Jesucristo para el perdón de sus pecados. Encontró al Dios que promete, “Deléitate en el Señor y El satisfará los deseos de tu corazón”.

Este hombre resumió su experiencia diciendo, “Dentro de toda persona existe un vacío que puede ser llenado sólo por Dios”. El vacío es llenado cuando por fe recibes a Jesucristo como tu Salvador personal.

Deja a tu pareja ser tu pareja, y deja a Dios ser Dios. Solamente El puede llenarte y, lo que es más, llenará tu vida en pareja.

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